Desde bios en Twitter con el fulano “PIN” hasta colocar todas tus cuentas de mensajería en todas las redes sociales posibles, socializar online ya es parte de nuestro ADN. Todo empezó con 160 caracteres en unos teléfonos que parecían bloques, con plantillas que caían en lo ridículo como “Te llamaré luego. Estoy en una reunión.”, que probablemente nunca usaste por pensamientos ignorantes como “escribir con acentos me da ladilla”, “no escribiré bien porque sueno como un libro”, y terminabas escribiendo bellezas como “t yamo ahora.stoy n l cine”. Afortunadamente, con la aparición de Twitter, muchos de los que escribían así se han visto obligados a hacerlo bien para encajar con el resto de la twittósfera, o por fin maduraron y otros simplemente tienen activado Autocorrect…

Una de las cosas que siempre me han molestado son estas:

  • “Qué fue?”. En serio, qué coño se supone que debo responder a esta verga? Qué fue de qué? Puedo responder “nada”, mientras que estoy stalkeando vidas con iTunes en el fondo, pero sabemos que eso se traduce a nada, entonces sería una respuesta seca y hasta odiosa. Revisando el correo = nada. Leer artículos en Wikipedia = nada. Twittear y revisar fotos en Facebook = nada. Podemos pasar hasta 4 horas seguidas en ese aparato. Pero hey, no estamos haciendo nada.
  • “Qué tal?”. Aquí la cosa es como que muy general. QUÉ TAL QUÉ? Al leerlo lanzo de una vez un “como estás?” y así arreglo la cosa.
  • “Que más?”. Ni siquiera quiero elaborar, esta frase del coño me causa dolor en la bola izquierda el cual se extiende hasta la parte inferior del abdomen. Si me preguntaran qué estoy haciendo, o qué hice en el día, las cosas serían muy diferentes y tendría lugar una conversación más dinámica, de esas que no mueren a los 5 segundos.

Ahora, muchas personas se están conociendo a través de internet. Algunos padres no entienden esto porque no están en la onda. Yo no le puedo decir a mi madre que saldré con alguien que conocí por internet porque inmediatamente pensará que me van a secuestrar para extraer mis órganos y venderlos en el mercado negro. Este ser tiene un concepto anticuado de la amistad. Para ella yo solo puedo tener dos grupos de amigos: del colegio o de la universidad. Más nada. Ella no entiende que tu círculo social es como el universo: se va expandiendo. En todos lados, en cualquier dirección.

Ahora es más fácil mantener relaciones a distancia. Tus padres no se quejan porque el recibo de CANTV va a salir caro o que te vas a joder la oreja. Pero, en mi opinión, las relaciones a distancia son un fracaso desde el principio. Empezando porque las cosas son mucho más fáciles sin el cara-a-cara. Lo que se hace difícil es eso, que están lejos. Que supuestamente estás en una relación pero una noche te pasaste de alcohol y te cogiste a una gordita. Pero hey, se entiende, a veces uno tiene necesidades, no? Ahora seriedad. Es una relación basada en píxeles. Por texto todo es muy bello, pero en persona te puedes llevar una decepción del carajo. Te puedes hasta enamorar, pero cómo funciona una relación sin el contacto humano? Sí, puedes visitar, pero después qué? Se vuelve a lo mismo.

Siempre me molesta cuando me preguntan por qué no contesté cierto mensaje. Lo más probable es que no respondí porque me dio ladilla, otras veces estaba ocupado y ya, pero tengo que sacar una excusa porque no le puedo decir la verdad en su cara. Como lo escribí en un tweet hace días, la gente vive diciendo que odia las mentiras, pero te viven preguntando por qué no le respondiste los mensajes, y así no funciona. No presionen de esa manera, si no te respondí, por algo fue.

Socializar online ya es algo tan normal y hasta necesario como tomar agua. No solo para conocer nuevas personas, sino para matener contacto con las que ya conocemos. Lo que empezó con plantillas en celulares, “textear” se ha convertido en un medio donde puedes cambiar tu vida con cualquier mariquera que digas, solo hay que soportar sus aspectos ladillas, y entender sus riesgos.

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